Una jornada sin grandes consecuencias (1-1)

La Real Balompédica Linense sumó ayer en Cáceres un punto que deja a los de Rafael Escobar un sabor agridulce. Por un lado, se fueron con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad de oro para acceder a falta de tres jornadas a los puestos que dan derecho a jugar la fase de ascenso a Segunda División en un partido que tuvieron en sus manos. Por otro lado, la jornada no fue tan mala respecto al resto de resultado y, en este sentido, lo único que cabe lamentar es que queda un partido menos para que concluya la competición, haciéndose más que nunca imprescindible sacar adelante sus compromisos de casa ante Albacete y Lucena y puntuar en Écija en dos semanas.

El partido fue bastante feo, marcado sobre todo por el lamentable estado del terreno de juego del Príncipe Felipe y el fuerte viento que perjudicó en la primera mitad a los locales y en la segunda a los visitantes. Las bajas marcaron también el encuentro: en los locales por la cantidad y en los albinegros por la importancia de no contar con David Hernández lo que obligó a Rafael Escobar a hacer cambios arriba también propiciados por las circunstancias del césped, dando entrada a Copi y a Ezequiel y dejando a Rubén Cuesta en el banquillo.

La Balona, sin crear excesivo peligro controló la situación en la primera media hora del encuentro. Carlos Guerra remató solo desviado una falta lanzada por Bello (de los mejores ayer). El equipo se acercaba y de vez en cuando el Cacereño protagonizaba un tímido ataque como un dispar ode Esteve desde la frontal.

En el minuto 26, un centro desde la derecha lo peinó Copi en la frontal del área y Bello, con un gran disparo con la pierna derecha ajustado al palo sorprendió al debutante portero Miguel Ángel. A partir de ese momoento el Cacereño despertó y pudo hacer daño a la balona en una acción en la que Rubén Rivera centró desde la línea de fondo con Mateo batido y el balón se paseó por la línea de gol sin encontrar rematador.

En la segunda parte el Cacereño empujó más con el viento a favor aunque sin generar claras ocasiones de gol. Salvi pudo hacer el 0-2 mediado el segundo período. Se quedó solo ante Miguel Ángel y en lugar de disparar o asistir a Copi que solo tendría que haberla empujado, intentó regatear al portero cuando ya era tarde.

Poco después, un saque de esquina lanzado por Gaspar e impulsado hacia la portería por el viento lo cabeceó libre de marcas Matías Saad en la línea de gol.

Justo después, Juampe, que acababa de entrar marró una gran ocasión para hacer el empate.

El partido estaba abierto y podía marcar cualquiera aunque en los últimos minutos, la Balona dispuso de ocasiones claras para ganar a balón parado. En el descuento, una falta sobre el propio Juampe en la frontal, que reclamó dentro del área, la envió Rubén Cuesta a la barrera y en el rechace el disparo de Carlos Guerra se fue a las nubes.
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Real Balompédica Linense - Club Decano del Campo de Gibraltar